FormaciónEducación a distancia

Lo que conocemos como virtualización de la educación ya venía ocurriendo desde hace más de un siglo. Muchos antes que aparecieran las dos tecnologías de la información más recientes, el ordenador o computador y la conexión global que llamamos Internet.

En el siglo XIX, los cursos por correspondencias ya eran parte de la industria editorial. Electricistas, plomeros y técnicos en general se formaron mediante estos cursos a distancia, además de los cursos de educación de adultos de primaria y secundaria.

Luego aparecieron las universidades de educación a distancia. La más antigua de ellas fue quizás el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio de México, cuya meta objetivo fue formar docentes de todos los rincones de ese extenso país.

Las universidades abiertas se destacaron por la gran cantidad de estudiantes, por la ventaja del bajo costo comparado con respeto de las clásicas universidades presenciales.

Las tecnologías de información, ordenador e Internet, dieron a esta modalidad un nuevo impulso, permitiendo la aplicación de modalidades mixtas, virtual y presencial,  en las universidades. Al proceso de educación a distancia mediante el uso de tecnologías de información se ha dado en llamar “virtualización educativa”.

Sin embargo, la virtualización no altera la esencia del hecho educativo. El factor determinante de la educación es el alumno. La ventaja de la modalidad presencial es el contacto personal entre docentes y estudiantes. Esto supone una dinámica de compromisos e incentivos. La virtualidad, en cambio, depende por completo de la disciplina, compromiso y honestidad individual.

Por otra parte, la virtualidad no pretende sustituir una de las funciones básicas que cumplen las instituciones educativas, cual es la referencia y el reconocimiento. Es la responsabilidad de conferir los títulos formales. Para ello requiere una comunidad docente que evalúe minuciosamente el desempeño de cada alumno. Esa función es irremplazable, incluso con los más avanzados modelos de pruebas o exámenes digitales estandarizados.

La virtualización no sólo demanda mayor disciplina individual, también requiere mayor dedicación docente en la selección y pedagogía de los contenidos. En ese aspecto, la virtualización está ejerciendo una intensa presión sobre el sistema educativo tradicional. Y esa presión está trastornando la condición docente.

La actual generación de maestros y profesores se formaron en modalidades tradicionales. De pronto, se ven forzados a utilizar herramientas informáticas. Este cambio súbito ha generado una crisis existencial en el sistema educativo. De eso hablaremos en la segunda parte de este escrito.

 

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